lunes, 11 de febrero de 2008

Elecciones nocturnas




....................................................................................Yo te elijo, te escojo, entre todo el bullicio de gente afuera en mi puerta, que pregunta si aun respiro enclaustrada entre las cenizas de mi habitación.

....................................................................................He decidido hablarte a ti, sólo a ti, para que cures mi herida de ausente, te escojo, entre estos días azules, esta idiosincrasia en el país de desasosiego serás tú, quien vende la estría, una estría es una brecha que nace desde el cuerpo, a través de la piel y algún vello mal colocado que parió temblores.

....................................................................................Y la boca será elegida, todo en ti será elegido para inundar este muelle vacío que por las tardes se atiborra de agua y por las noches en su flagelada garganta, no pasa respiro y dirás, entre todo los trapos viejos de la acera, que yo vendré un poco, un poco mas anciana y arrugada, como la manta con la que se cubre el indigente huraño.

....................................................................................Es largo el camino ves, pero tú – vos – nosotros, bajo la sombra de los árboles que nos tapan un poquito los rayos de sol a las 4:00 de la tarde, es sólo un poco, para recorrer la calle que nos llama, que quiere ser caminada “como una lujuria en su cuerpo”, que nos pide lasciva los pies.

....................................................................................Hay algo acerca de la tregua con uno mismo, hay tiempo, hay espacio, hay ojos que se incrustan en los techos, se amarran y tal como madre protectora no quiere ni va a soltarlos. Hay algo, acerca de las paradas de autobuses y el frío, hay algo, un borracho, el viento, el hotel, el aliento con alcohol que me hace desear ahora el regazo de una mujer desnuda.

....................................................................................Yo me senté para llorar un poco, para extrañarle un poco, de una vez quizá, por última vez tal vez, con esas ganas amortajadas a la suerte y las trompetas, una nostalgia trompetera que me viene a rodar razones al hueso populacho de los gritos.