
De verdad que no soy esto.
Te lo digo ahora y te lo dije antes.
Son nulas las horas, los bailes,
los piecitos mojados.
Todo mi mundo va cuesta abajo,
muy abajo. Soy una tierra gélida
sobre una esteparia visión.
Y quiero arrancarme las pieles
de todos los años, qué vale el alma
si el peso nada hacia la falda del cielo.
Qué valgo yo sin mi cuerpo acorazado.
Vengo desde tu silencio
bandolera, no me alcanza el brazo
para anidar desierta mi soledad.
Y tú vas a saber que allí estuve
espiando, hasta el mínimo
orgasmo del ruido,
tú vas a saber que aquí te amo
como la última nota cansada
en el réquiem de mi existencia
………De verdad que no soy esto,
y si viene al caso, me pasé arrullada
sobre el vientre de tus olas mucho,
mucho tiempo. Son épocas de hastío
muy mustio, tiempos de pobreza
y abundancia de bocas como en las
grandes ciudades.
Yo nazco desde donde tejes tus hilos
que jalan mi manos y hoy ya no pude
callar diez segundos,
decir que no soy esto
con tantas muertes amontonadas
bajo los cabellos del miedo
que grita lamentos,
como si yo
aún me escuchara…
Te lo digo ahora y te lo dije antes.
Son nulas las horas, los bailes,
los piecitos mojados.
Todo mi mundo va cuesta abajo,
muy abajo. Soy una tierra gélida
sobre una esteparia visión.
Y quiero arrancarme las pieles
de todos los años, qué vale el alma
si el peso nada hacia la falda del cielo.
Qué valgo yo sin mi cuerpo acorazado.
Vengo desde tu silencio
bandolera, no me alcanza el brazo
para anidar desierta mi soledad.
Y tú vas a saber que allí estuve
espiando, hasta el mínimo
orgasmo del ruido,
tú vas a saber que aquí te amo
como la última nota cansada
en el réquiem de mi existencia
………De verdad que no soy esto,
y si viene al caso, me pasé arrullada
sobre el vientre de tus olas mucho,
mucho tiempo. Son épocas de hastío
muy mustio, tiempos de pobreza
y abundancia de bocas como en las
grandes ciudades.
Yo nazco desde donde tejes tus hilos
que jalan mi manos y hoy ya no pude
callar diez segundos,
decir que no soy esto
con tantas muertes amontonadas
bajo los cabellos del miedo
que grita lamentos,
como si yo
aún me escuchara…