Cargamos en la cara menos
años de los que aparentamos.
Ya no somos adultas hoy.
Somos dos cabecitas
inclinadas a las seis y media
de la tarde sobre
cualquier banqueta.
Alguien nos enseñó a fumar
Delicados un día domingo.
Alguien me dijo: no comas
más que fruta, fuma mucho
y bebe té.
Salgo de la casa con prisa,
tú sabes, la habitación es un
abismo cromático con largas
uñas y desde el techo me levanta,
me flagela, quedo pendida del
meñique derecho. Es aburrido
después de unas horas.
La gente no convive con su
alcoba te cuento, a mi me
muerde, es malvada como
mi cama peluda a veces.
Y las personas murmuran:
"es niño o niña, lesbiana o
bisexual". Me desacomodo
el cabello para verme más
normal a mis ojos, ya no
somos hijas del útero frontal
como tantos otros humanos.
Sinceramente yo sólo
me pregunto: “y si el
pantalón no me quedara
largo, si oliera bien,
¿qué sería? Por qué
dicen que aman a esta
cosa tan chiquita y melenuda”
Sostenemos con la espalda,
ciertamente,
más peso que el estómago...
años de los que aparentamos.
Ya no somos adultas hoy.
Somos dos cabecitas
inclinadas a las seis y media
de la tarde sobre
cualquier banqueta.
Alguien nos enseñó a fumar
Delicados un día domingo.
Alguien me dijo: no comas
más que fruta, fuma mucho
y bebe té.
Salgo de la casa con prisa,
tú sabes, la habitación es un
abismo cromático con largas
uñas y desde el techo me levanta,
me flagela, quedo pendida del
meñique derecho. Es aburrido
después de unas horas.
La gente no convive con su
alcoba te cuento, a mi me
muerde, es malvada como
mi cama peluda a veces.
Y las personas murmuran:
"es niño o niña, lesbiana o
bisexual". Me desacomodo
el cabello para verme más
normal a mis ojos, ya no
somos hijas del útero frontal
como tantos otros humanos.
Sinceramente yo sólo
me pregunto: “y si el
pantalón no me quedara
largo, si oliera bien,
¿qué sería? Por qué
dicen que aman a esta
cosa tan chiquita y melenuda”
Sostenemos con la espalda,
ciertamente,
más peso que el estómago...