miércoles, 2 de julio de 2008

Alborada


No me llames así, sin un nombre.
Llámame “amada”,
llámame “hora”,
“luz apagada”,
“corredor vacío”.
Llámame desde donde no sale más,
el lamento con que nos necesitamos,
tan fuerte, tan violento
como sólo tú y yo sabemos
vengar la ausencia.
Llueve mucho estos días,
apenas julio
caen
…..caen,
lentamente
todas nuestras pertenencias
 a no sé donde.
 La humedad en las paredes
me hace llorar.
 Y el oxido,
que no sabe que
ya es muy viejo,
no se cansa de ser,
de brotar bajo la lluvia.
Como un vaho raquítico e insistente,
como el aliento desde la boca
de lo ya muerto.
 Estoy cansada de ser nadie.
Si me hablas, llámame
“sombra”, “nube”
“ojos caídos”.
Lo que nunca tengo
ni se deja ver.
 Llámame “amada”,
 llámame “hora”,
“luz apagada”,
 “corredor vacío”.
 Pero no me llames así,
sin un nombre.
 Como si no fuera tuya,
 como si no temblara
cuando te acercas
sigilosamente
desde una esquina,
 dolorosa y fatal.
-Nombre por: Diana Morales -