¿Cuánto tiempo llevamos?
Has pensado, amor, mi amor…
cómo es el día, cuantas las horas
de donde allá y a la distancia de las horas,
de siempre entonces hasta la ausencia,
los días de hastío, multiplicados.
Veníamos tranquilos
con vasijas llenas de nuestra sangre,
sencilla, infantil, tan de antes…
Teníamos el corazón lleno de venas
por todas partes,
la mirada vacía de las cosas airosas
y el pecho lleno,
de un no sé qué vivo,
como un incendio que arde…
Corríamos de aquí para allá
con nuestro amor, joven sinfónico.
Éramos abismo de la gente,
furia encarnecida en nuestro llanto.
La sutileza desquebrajada en lo imposible.
No creíamos, entonces,
que invocar el pensamiento
dentro una brecha
era suficiente para el daño, irrefutable
y al hoy vencido,
no sé ni a cuantas horas de distancia
…………………………..está mi nombre.
Ni tu nombre,
ni un espacio calvo de tu nombre
yaciendo
………………….sobre mi mano.
Sólo conozco el día
y los abrazos que nunca nos damos,
tu sonrisa tibia que no me llena la boca,
la rutina tan fija al retraso de decir:
ya he llegado, amor, he llegado.
Yo he pensado en nosotros,
esto, nosotros
y el tiempo, los segundos y las horas.
Tan leves e indiferentes como una pluma,
tan simples como las ondas…
y que aún no alcanzan a llenar nuestros vientres hambrientos,
desnutridos, llenos y con hambre .
Somos tan lentos, amor
… ……………………apacibles.
Hermosos seres cambiantes.
Yo nos amo. De veras, nos amo.
Pero, ¿cuánto tiempo llevamos?
………………..Adentro, afuera.
Por encima y por abajo.
Sin nosotros, cansados,
de amarnos sólo a nosotros
y a nuestra avidez insaciable…
Y cuánto más nos escribimos
está historia exorbitante,
hasta dónde el grito de la ruina,
el quejo, el nulo instante que nos viene
… ¿Cuánto
……….tiempo
………………..llevamos, amor?
y hasta cuándo continuamos,
con este esqueleto de palabras,
que todavía nos sostiene…
Has pensado, amor, mi amor…
cómo es el día, cuantas las horas
de donde allá y a la distancia de las horas,
de siempre entonces hasta la ausencia,
los días de hastío, multiplicados.
Veníamos tranquilos
con vasijas llenas de nuestra sangre,
sencilla, infantil, tan de antes…
Teníamos el corazón lleno de venas
por todas partes,
la mirada vacía de las cosas airosas
y el pecho lleno,
de un no sé qué vivo,
como un incendio que arde…
Corríamos de aquí para allá
con nuestro amor, joven sinfónico.
Éramos abismo de la gente,
furia encarnecida en nuestro llanto.
La sutileza desquebrajada en lo imposible.
No creíamos, entonces,
que invocar el pensamiento
dentro una brecha
era suficiente para el daño, irrefutable
y al hoy vencido,
no sé ni a cuantas horas de distancia
…………………………..está mi nombre.
Ni tu nombre,
ni un espacio calvo de tu nombre
yaciendo
………………….sobre mi mano.
Sólo conozco el día
y los abrazos que nunca nos damos,
tu sonrisa tibia que no me llena la boca,
la rutina tan fija al retraso de decir:
ya he llegado, amor, he llegado.
Yo he pensado en nosotros,
esto, nosotros
y el tiempo, los segundos y las horas.
Tan leves e indiferentes como una pluma,
tan simples como las ondas…
y que aún no alcanzan a llenar nuestros vientres hambrientos,
desnutridos, llenos y con hambre .
Somos tan lentos, amor
… ……………………apacibles.
Hermosos seres cambiantes.
Yo nos amo. De veras, nos amo.
Pero, ¿cuánto tiempo llevamos?
………………..Adentro, afuera.
Por encima y por abajo.
Sin nosotros, cansados,
de amarnos sólo a nosotros
y a nuestra avidez insaciable…
Y cuánto más nos escribimos
está historia exorbitante,
hasta dónde el grito de la ruina,
el quejo, el nulo instante que nos viene
… ¿Cuánto
……….tiempo
………………..llevamos, amor?
y hasta cuándo continuamos,
con este esqueleto de palabras,
que todavía nos sostiene…