domingo, 17 de agosto de 2008

I


Gusto de imaginarla cuando le digo; “tengo hambre”. 
Su rostro generoso, sonríe. Acaricia mis cejas, respondiendo: 
………………....qué quieres comer. 
Me mira, cómo si yo fuese el orden en que se desencadenan las cosas.
Todo está lleno, nada fue en vano. Todo está lleno de carne y un “no sé yo”. 
Pero, ella es paciente cuando se muerde los labios entonces;
yo muerdo sus labios…
..........……….luego, tendría que olvidar
……………....el origen del hambre.