domingo, 27 de septiembre de 2009
Del otoño y similitudes
martes, 8 de septiembre de 2009
-------------------yo busco, constantemente,
en el minuto cautivo entre dos manos.
Lo busco como a una imagen muerta
que no termina de resplandecer,
sola y en el recuerdo.
--------------------------Algo más como yo,
------------------------------------------también.
------------------------ ¿Por qué no?
--------------------------------Hemos sobrevivido.
Qué te diga el lugar húmedo y exacto
donde se incendian los besos.
Y donde perdemos el viento,
que nos trajo juntos
hasta el fondo del austero caudal,
el cual sólo se alimenta de nosotros mismos.
Es una búsqueda incansable a nuestros restos.
Habrá quien diga que no somos, y no fuimos nunca.
Lo sabes, lo sé, lo sabemos.
Siempre marchamos lucidos y anticristianos.
Jamás negamos la indulgencia con la que nos llamábamos
“madre e hijo” o “amor” o “amante”.
Y volveremos.
Yo tendré cenizas mías para darte
–otra vez-
lo único que soy al final del camino,
muerto, claro pero igual: Yo.
Algo más como tú para otros siglos.
Quien me diga dónde estamos, cómo,
con cual música, si incluso estamos vivos.
Porque mi inutilidad, y no arañarnos ni sernos,
ni buscarnos es una cruda duda donde nada va,
ni nada viene.
domingo, 23 de agosto de 2009
Some numbers
viernes, 21 de agosto de 2009
Jazmín*
miércoles, 12 de agosto de 2009
Agosto (2)
martes, 31 de marzo de 2009
I was waiting...
domingo, 29 de marzo de 2009
Nota: cómo hacer estupideces una noche de sábado
martes, 24 de marzo de 2009
Weekend after you, or it, whatever
martes, 17 de marzo de 2009
Dinámicas inofensivas del silencio II
- Y bueno, el amor qué, tú y el amor qué…
Estúpida pregunta. Pienso. La miro fumar y beber café. Y le respondo mientras juego con mi bolígrafo.
- Creo que él y yo nunca nos hemos llevado muy bien…
Se acerca con aire burlón, la muy cínica.
- Creí que el problema era que se llevaban demasiado bien…
Me alejo hacia el respaldo de la silla.
– Nunca lo pensé de ese modo, pero es cuestión de percepciones claro, de cualquier forma eso no va, al menos por el momento… -
“Este momento” – hace una pausa, suspira – el momento que parece has prolongado toda tu vida. En eso qué…sí. Tu búsqueda de la “perfección posible”, son humanos Waltz, pides demasiado…te dije tantas veces que no existe…
- No he insinuado tal cosa – le digo indiferentemente.
- Bueno, de cualquier modo, enamorarse es tan sobrevalorado. Es inútil. No sé siquiera si lo he sentido alguna vez.
Contemplo sus manos. Son realmente grandes, blancas, pálidas. Como hilos de hielo que se funden con la mesa de metal.
- En eso te equivocas, en lo de inútil, claro – sonrío para ella –
- Te sirvió de algo, ¿waltz?
Tendría que pensar la respuesta. Lo suficiente. Intento voltear hacia la calle, estamos justo a lado de una avenida. Los transeúntes siempre tienen una mirada para gente como yo, ella dice.
- Si te refieres a estarlo, sí. Me sirvió – hago una pausa – Decírtelo, nunca. No. No me sirvió de nada. Pero no esperaba que eso me sirviese de algo. He ahí la libertad del acto. La libertad mía que tú ni nadie puede tocar. Tampoco pienso en su utilidad por supuesto. Más bien lo pienso como un lapso, de muchos años, pero eso, un lapso, un vado…
Su mirada interrumpe mi monologo. Ahora todo su rostro se ha descompuesto. Hace todas las muecas sin hacerlas. Así, con un remolino de mementos en su cabeza, una piensa que tal vez se desmayará, entonces dice:
- Pensé que no íbamos a tocar ni remotamente ese tema – lo dice azotando la cuchara, mirando hacia la mesa inmóvil que sostiene sus manos - .
- ¿Qué cosa? ¿qué tema? La parte donde te mezclo a ti con el amor, o que…
- Cállate Jazmín – ordena mirando cualquier cosa que no sea yo -.
Entonces, cuando dice así “cállate Jazmín”, sé que el silencio gobernará unos cuantos minutos. Y era pues mejor callarse. Pronto diré “tengo que irme”, o ella dirá “me voy ahora”. Me busco en el bolsillo cualquier billete para abandonar cerca del servilletero. Me preparo para verle por última vez. Verle sin darle un beso. Ya he dicho que jamás nos tocamos. Regalarle, quizá, un boleto para el subterráneo, pedirle que esta vez se vaya, de una vez, y para siempre…
- No quiero irme aun, espera unos minutos, carajo Waltz…
Y maldice con desdén. O a decir verdad, ya no sé por qué maldice. De repente se acerca, pretende preguntarme algo. Coloca las palmas de sus manos sobre la mesa, quiere la verdad…
- ¿Ya no me amas, Jazmín?
Tengo que acercarme a su pequeña oreja traslucida. Aspirar genuinamente su perfume. Lo hago más por maldad. Más por lascivia. Más por dolor.
- Te amo mucho, y de verdad, bien sabes…que eso tampoco nos sirve…
Se aleja. Tiene esa risilla de satisfacción.
- La diferencia es que hoy, ya no estoy, cómo es que dicen, ah sí… enamorada de ti. Pude por supuesto, y si existe ese del que vos hablaste tanto un día, y él sabe que pude hacerlo, qué digo hacerlo ¡estarlo!, y por siempre, pero bueno, tampoco iba ser infiel a tu deseo.
- Y cual exactamente era mi deseo, según tú
- Qué no lo estuviese, lo dijiste tantas veces. Todas iguales como balas que se alojan en el tórax. Luego en los brazos, en las piernas, y ya, cuando no te puedes mover, piensas un poco en dejarte ir. Lo haces, te vences…porque después de todo, bueno…después de todo, es lo que tú quieres, o mejor dicho “querías”…
- ¡Qué sabes tú de lo que yo quería!
- Sólo lo que tú me decías, o me permitías saber, lo siento…
- Claro, sacando conclusiones como te arrancas un cabello, ¿no?
Bebe café. Fuma. Aun tiene en la cara huellas de la arrogancia que contiene. Yo me detengo por que sé que es lo más sano. Decir nada. Minutos después levanta la mirada, me mira fijamente.
- … y cómo sabes, que ya no estás enamorada de una persona… - Ella traga saliva de vez en vez. Oprime sus labios. Tiene un semblante apacible, tierno.
- Uhmm pues, no sé como sea para alguien que no sea yo. Es simplemente que ahora puedo convivir más con el mundo. Él y yo. Una sola batalla. Luego, bueno, duermo más. O mejor, eso, sobre todo. – Ríe un poco entre dientes – Puedo pasar un día sabiendo que a lo mejor será como yo lo espero. Es decir, puedo hacer de él lo que quiera. No vas a venir tú desde abajo. Al final de todo. En algún bar, con cualquier gente. Cuando veo una obra, voy a un recital, leo un buen libro, no estoy pensando nada más en ti, ni deseo sólo llegar a casa para decirte, o querer hacerlo todo contigo. No me estoy muriendo porque cuando más te amo no estás. Ni porque en el fondo sé que planeas tu vida y hasta el último peldaño me encuentro yo, y para mí, tú podías estar antes que todo, tan fácilmente. Ya no estás más en las canciones. Eso es definitivo. Y sobre todo…- silencio – ya no me importa que tú no lo estés. Qué ni siquiera pienses que lo estés…porque claro, está, jodidamente sobrevalorado…
- Uhmm…- lentamente coloca su cabeza sobre sus manos, inexplicablemente tan fijas a la mesa. Su respiración era profunda. Tranquila. Parecía que el fin del mundo se asomaba por sus fosas nasales.
Y, por primera vez, tuve la certeza de que ella, así, con su cabeza recostada sobre sus manos, respirando suavemente, dejando nadar los ojos, ella, esta vez, se sentía un poco más triste que yo…
martes, 10 de marzo de 2009
Relatos de cocina II
martes, 3 de marzo de 2009
¿Y si me dices nada?
jueves, 26 de febrero de 2009
A posteriori

domingo, 22 de febrero de 2009
Es increíble ver todos esos icebergs
prolongarse a lo largo de Atlántico
y súbitamente,
sentir un frío serpenteando la yugular.
Vimos ese documental y,
ella me dio un beso,
un tibio beso
sobre mis jóvenes arrugas de la frente;
me dijo: dame un minuto, ya casi están tus acelgas.
Ya tengo en mente darle mi falsa inmortalidad. ……………………………
............…Si. Sí. Ella no lo sabe.
Entre otras cosas siempre tenemos la televisión
y las torres de libros. Los juguetes de madera,
los instrumentos de plástico rojo.
Tiene su pingüino de peluche, tiene su camioneta vieja.
Las sodas dietéticas y el magro olor medicinal.
Vimos ese documental,
me alimentó como nadie lo había hecho en siglos,
y digo: sí. Me digo por fin… que llegué a casa…
No estoy viendo hacia tu casa,
tampoco al camino que va directo
…………………………...........a su ciudad.
Estoy pensando: Hace frío.
Hace un frío desolador.
Y estoy dejando por fin la nicotina.
Qué decisión pendeja, cierto.
Moriré de los vicios de cualquier manera.
Llámese mujer, llámese hombre…
,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,O cigarro.
Pero llamémosle soledad.
Estamos perdidos. A toda hora.
En todas las posiciones.
A orilla del precipicio.
En huelga de hambre.
En las miradas de disimulo entre dos gentes.
No es verdad que languidecemos todos
sobre esta crisis de sed.
De ser supremos.
No es cierto que extraño nuestro juego masoquista,
ni que quiero una nueva histeria
que me haga escribir mi guión americano.
Tampoco te propongo que no trepes la ventana
si es que te hace feliz la causa perdida que represento.
Cómo decir que No, cuando todo te invita a mi vida:
mi perfume nuevo (he optado por usar alguna vez)
Los aretes de mariposa. Y qué más.
Esto es planeado al azar
con el giro de monedas al aire,
como el tiempo que te da un reloj de arena,
y unos labios,
y el susurro de mi voz que no te gusta.
La verdad es el único camino.
Pero solo extiendo mis ramas,
y abro mis ojos te grito: ven, ven…
de verdad, que no te estoy mintiendo...
martes, 17 de febrero de 2009
Inventario de un duelo (1)
Todos los ojos.
Todas las mochilas y todos los cuadernos.
Todas las horas.
Todo el dinero.
Todos los motivos por los que tenemos hambre.
Todas las caderas que empiezan a ensancharse.
Todos los hombres, y todas las mujeres.
Todas las veces que sin duda, te amé.
Todas las ausencias.
Todas las fracturas.
Todos los momentos que no pasamos por ese puente…
Toda tú.
Todos los autobuses.
Todos los adioses.
Todas las ventanas empañadas de vapor.
Todos los labios mordidos.
Toda la sangre tuya y todos los huesos míos.
Todas las cartas a medias.
Todas las canciones en idiomas diferentes.
Todos los violines que abren sus vientres por la noche.
Todo yo.
Todas las lágrimas.
Todos los bolígrafos.
Todas las hojas, de todos los árboles.
Todos los patios llenos de verde pasto.
Todas las llamadas.
Todas las muertes.
Todos los avisos clasificados.
Todas las abuelas.
Todos los funerales.
Todos los ataúdes.
Todos mis padres.
Todos los tíos.
Todo el aliento.
Todas las sobras. ................................
Y llorar todos los días…
martes, 10 de febrero de 2009
Diario. De "diario"
martes, 3 de febrero de 2009
Esa noche...
sábado, 31 de enero de 2009
Fightless
Capitulo tres. Ocho. Son las ocho.
Necesito decirte dos palabras: Para siempre.
Y para siempre, es mucho tiempo.
Demasiados días multiplicados por siglos infinitos.
Y tu cabello no será eternamente del mismo color.
Tendríamos que pintarlo un día.
No necesito tener veintiocho ni treinta
y cinco para estar segura.
……………¿Jalaste el gatillo?
Tenemos ahora un hermoso lecho.
Carmín. Te gusta el carmín.
Sobre todo en mi cuerpo.
Now, listen.
Este es el plan: Tú vas a dejarme morir.
Yo lo quiero. Yo así lo quiero.
Quiero esta herida demente a las ocho con quince,
quiero decirte para siempre
y con los dientes rojos.
Vas a dejarme de mentir, al menos
Lo único que importa
te lo he dicho después
de diez palabras al empezar este texto.
Déjame tragar saliva.
Permíteme que te diga: Para siempre.
Como si ya me estuviese muriendo…
Y no olvides… …………..
(siempre supiste,
………………..yo he visto demasiadas películas).
miércoles, 28 de enero de 2009
Todo se trata de las veinticuatro imágenes por segundo.
a las sonrisas después de los abrazos.
Los rayos de sol. Las manos casi alcanzándose. Solo dedos.
“Un poco más”. “No me dejes”. “No te mueras, no aun".
“Para siempre contigo”.
Todo lo demás es de cartón.
Incluso, a veces tu silueta saliendo de la cantina
parafraseando calladamente a poetas
con el suficiente valor de decir: me rindo.
Rojo, por supuesto.
Se trata de desear a cada segundo un beso de labios fríos,
de alguien con nombre raro, o que se le considere “raro”.
Llámese igual.
Si de esa forma tenemos mas café a las once de la mañana
mientras alguien desnudo se pasea por el pasillo hasta la habitación.
Y qué alguien, del otro lado del mar te crea asombroso,
genial, estupendo, acojonante, que te diga:
Bravo. Permíteme aplaudir.
Al voltear la cara. Seguir los pasos.
Ver tu casa sola, sola. Y tú, sola, sola, sola.
Todo se trata de esos fragmentos tuyos
que vas dejando en cada país.
De esas cartas, del deseo que te hace temblar y respirar profundo.
Del juguete nuevo, como dice ese chico coreano, quizá…
Tengo hambre ahora…sueño, sed.
Me estás partiendo la humanidad
con tu sigilo de sierra en dos, en tres…
…………………………………………(lo que sea necesario).
"No sabes cuanto te he esperado". Ed.
Me lo digo una, dos, tres veces si es necesario.
………… ...................... (ella, no tiene).
Pero luego, tarde, de noche,
y después de ver ese film tan de adolescentes te dejas vencer.
Me dejo vencer. Es narcotizante.
Como una inyección de treinta centímetros
y todo el cuerpo se vuelca en un océano
gélido and endless. Y debes abrir la puerta.
Subir, bajar escalones. No importa.
Esto es un edificio. Es una enorme ciudad.
Tan grande que aquí puedes ser común.
Perderte. Y no puedo. No puedes.
Su mirada es invisible a esta hora,
y a todas las horas. Es adictiva.
Tal como la primera perforación sobre el rostro,
o el primer tatuaje -menos en la cadera
- Y esa película la quiero ver otra vez.
Es un eterno cuento, tú sabes, el narcisismo de todo espectador.
paréntesis, un pañuelo con sangre de fosa nasal, no lo sé.
Es un fármaco capaz de entibiarte el torrente sanguíneo.
Y él no. No tiene idea.
…………………………………Ella no tiene.
Y qué hago aquí, en el tercer escalón, a solas,
con cáncer de ausencia, descansando la cabeza sobre la cama,
pared, suelo, escalera, mesa… agotada de ti
……….desvalida de ella en coma, en fase terminal y empezando.
………………No. No. ……….
Qué haría yo aquí, en un simulacro volviendo a enamorarme de ella…
lunes, 26 de enero de 2009
Debilidad
sábado, 17 de enero de 2009
Esto nunca nos sucedió

era muy joven y tu cara a mis
ojos, y tus dientes,
a lo absurdo y tendrías que decir:
no, no me acuerdo de ti. Lo siento.
Y corrías, desvanecida, con tu mochila
café, y entre las gentes.
algo me dice que seguro
recuerdas esa canción.
Teníamos la vibración dentro, y el hola
o los “holas” y entonces éramos dos
arrumacos bien vestidos, y las risas
y otras cosas supongo, también.
Decíamos: un minuto. Un minuto por favor.
Entonces podíamos guardarnos la
conciencia en una caja,
y yo podría simplemente tomar
mi cuerpo cuesta arriba, y costurar
las horas con alambre,
y hurgar mis bolsas de aire para
poder existir. Un minuto.
Quién nos decía luego,
que el asfalto estaba cerca, y que quizá
solo quizá, ocurría en el remate ese final,
tan extraviado, donde tú, como yo
nos rendíamos y alargamos las bocas
para después nada más, asentir que
esto nunca nos sucedió.
podía escuchar Sparks,
y ver una película
y pensar, que también te cantaba
You're just too good to be truth,
And I saw sparks, y llorar a lo lejos
porque ya no te canto, jamás.
Antes, love, te esperaba en una
noche como esta, cuando éramos
todavía mas jóvenes, cuando todo
lo que somos no veía aún,
este mundo nuestro
siempre,
tan lleno de imposibilidades…
miércoles, 14 de enero de 2009
Obligaciones sensatas
lunes, 12 de enero de 2009
Paralelismo º1

sobra dejarse caer al piso verde
lleno de hierba/
queda esperar/
callarse las cosquillas de los
………………………………bichos
……………………………………que
………………………………………….suben
……………………………te hunden,
………………..te tapan,
te arrastran
adentro la selva tropical,
resta abrir los brazos y
esperar una bala de cañón
que te destripe,
observar a las cuatro de la tarde
las cenizas volar junto a las hojas
y el abuelo te mira con desgana
al notar qué tan hedonista eres.
Luego, llega su adorable esposa
a espantarte el orgasmo:
se caga el perro!
Pero entra a la cocinilla
para prepararte coctel de frutas silvestres,
y escucharla maldecir es tan familiar…
entonces queda halar las mecedoras
hasta el mango, estar ahí, juntos los tres
…………………….y
………………darle una bofetada a la muerte
Hoy vi tu nombre en el encabezado de un periódico local. Era una cosa de deportes, me parece. Era temprano, aun no me bañaba, o si me bañé no lo recuerdo. Estuve vestida todo el día de la misma manera. Tú no vas a saberlo, o como que no voy a escribírtelo o como que no vas a leerlo. Ya no me sabes. Lo mejor es que yo sé hasta tus dos apellidos. Tú solamente podrías tener la jota y las vocales, a lo mejor mi edad, y las fechas. Verdad, qué ya no importa. Hoy en día parece que no le intereso a nadie. Pero viene el deseo carnal, y los ojos no se ajustan. Viene el calor mexicano y los baños fríos, y calientes, según la televisión. Ah…tú no sabes lo que vivo ahora. Tú no sabes que pude y quise. Sabes abandonarte. No podrías saber que ahora estaría mas al centro del país, tirada en una calle, inyectándome melodías en algún bar. Fallándome el corazón. Enterrándome hombres, mujeres, y homosexuales. Cuánto pudimos perdernos en las hierbas. Cuanto pude evitarme y, aprender a escribir. Pero tú dices que publique ya, así, de joven. Ahora no hay demasiado que contarte, a lo sumo…existe el día de hoy, y tus preguntas, y tu pieza a lo lejos a kilómetros, no sé cuantos….no sé donde, nunca lo quise contar.
martes, 6 de enero de 2009
¿Por qué olvidé la cámara sobre el librero?
Y esta casa antigua muy de pueblo.
Aunque viviésemos de nuevo bajo el jade,
no, nada sería igual..
Es necesario tatuarse la cámara sobre el pecho,
traer el nombre del lugar inocuo que te habita.
Arrastrar las sillas,
escribir un nuevo libro de imágenes.
Pero no tengo nada más que mi cuerpo,
y esta ropa. Estas piedras, y el alambre oxidado.
Esta tela, los pigmentos naturales, mi desnudez de ídolos.
No tengo nada.
Sigue el vagón esperando y la suerte hambrienta.
No hay ningún sitio seguro donde masturbarse
……….((siempre, con la mano izquierda)
Y guardar,
…………..guardar la carne en una caja
……………………..eternamente abierta.
¿qué se hace en este montículo de vida?
muy abajo, en el olor de la madera vieja.
Querer llorar. Desatinarse.
Prefiriendo siempre ser más mujer que un hombre ciego,
cómo forjar esta existencia de escritor mediocre
o fotógrafo sin empleo, o hippie sofisticado…
como retratar un lugar, donde el invierno no alcanza…
………………………………siempre es otoño…
D) qué afortunado este momento mío,
afortunada vida mía, en desventura
ah sí…”no basta con volver”,
en un segundo planeo invitarle un cigarrillo al abuelo,
pero no… sólo me quedan cinco y poco dinero en el morral,
ya no cine, aretes, hojas, libros, pulseras, sólo la tierra…
en una hora la abuela va a despertarse a reclamarme
el olor a tabaco que ha quedado impregnado en la ropa sobre el tendedero
-no importa, no es mas que su vestido rosa mexicano-
no quiero bañarme en días, no quiero levantarme de esta silla
que se mece a si misma si la dejo al viento,
no quiero dejar estas sombras ni este sol,
o la vista verde mas al norte.
Llévame céfiro, hiéreme quiero estallar mi cuerpo,
ser gotas sangre, ámbar sobre hojas
quiero, quiero, quiero
qué vida cinematográfica la mía
necesito volver a emborracharme,
detesto comer las sobras del día
me odio en todo lamento
pero que triste que soy,
y qué feliz,
qué feliz me siento
martes, 30 de diciembre de 2008
"mira, he levantado el vuelo" - G.G.
Vienes, hecha de aire y plomo
como todas las cosas estos días.
Como mis pies a la cama, y a la tierra
…al agua
…y a la sangre. Vienes
………desde el fondo del estudio,
por detrás de los sofás laminados,
entre las maletas de tanta gente, vienes, amor
……vienes, mientras me eres un esternón
y costillas que se olvidan a cada instante,
y las sabanas se nublan, las hojas se disparan,
son un cohete de hambre entre todas las piernas del lugar.
Vienes, como un animal bruto, y rastrero,
que dice ese hombre: se aferra a la vida.
Vienes, y dejo parir
----aferrada a tu brazo
……..mi último grito
----------------de libertad.
B)
Como se ve lo nunca visto.
……………Como se toca lo etéreo,
donde las rodillas se subyugan,
y los cuerpos se penetran de tal forma
que no alcanzan los dientes
…ni la voz
…ni las sombras dentro
----de las habitaciones,
ni la risa ha encontrado una cueva para brillar
hasta el fondo del túnel,
o para cortarse de un tajo al final de la garganta.
Ahora te veo, diminuta,
------congelada y deforme,
donde se quiebran los huesos de los mas fuertes,
y el alud se hace inverso en el tuétano de los mas débiles.
Atisbo cansada el reloj y la frontera.
Estás con tu humanidad apretándote el cuello,
estás, viviendo en medio de espirales de glóbulos rojos
sollozando la piel.
Ahora, al darme la vuelta,
-------voy a guardar mis ojos
--------------------en los bolsillos…
viernes, 12 de diciembre de 2008
Memento
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Farewell to the afternoon
jueves, 27 de noviembre de 2008
Relatos de cocina y soledades
Esperar a que hierva el té. Me decía, Yo me decía. Lavaba los platos, los vasos. Me pregunto si cualquier nuevo hogar que me pertenezca tendrá una cocina pequeña en tonos rojos o verdes. No sé si allí lavare los platos mientras espero el té. No sé si allí, como a las seis de la tarde, se nos encarame el mutismo con todo su peso de perpetuidad. Con toda nuestra culpa. Después, recargarse en la repisa y sobre el azulejo blanco. Y su limpieza te conversa de cosas que jamás van a venir. Me hablaba de ti, me hablaba de nadie. Un Nadie muy grande a la orilla de cada escalón que da hacia las habitaciones. Tú sabes, esas cosas duelen. Duele, por ejemplo, ver una bacinica pegada a una pared azul. Una fotografía pequeña donde dices se ve el mar medio de lejos, o el sitio donde se guardan los zapatos. El gancho para colgar pantalones desgastados. Para mí, eso duele. Nunca he sido tan complicada. Ni tan especial, ni tan artística. Sólo soy yo y como esperando el té, hablándome, hablándote de estanterías como se habla del clima, como la gente de diario dice: hace un buen sol. Pero no. No sé, si algo de esta posición se llame cansancio. O soledad. Por que he puesto dos sobrecitos dentro del agua. Dos tazas a lado. Espero a que hierva el té, para servirme. Servirte, por si acaso quieres. De lejos, y en silencio.
martes, 25 de noviembre de 2008
La malade imagginaire
A Stephen Crown
Siempre fui una niña muy enferma. Ahora estoy en el mismo hospital. Ella no ha venido a verme, ni…vendrá. Tú estás como todos los días, desde hace unos cuantos años. Me proporcionas mis medicinas. Los sábados por la mañana cambias el color del tulipán. Le pones agua. Me lees un libro que me haga reír. Y hace semanas que ya no hablo, estoy, nada más estoy. A veces te veo y te admiro hasta que mis ojos se parecen más a ti. Al reflejo de ti. Y te sonrío. Te mando un beso como sólo los sé mandar yo. A veces viene mi madre, y llora un poco, me da un beso sobre la mano, sabes que me gusta besar a mí también esa parte del cuerpo. Cuando estaba un poco sana, le tomaba fotos a mis muñecas, que como nadie muerde, me gusta morderlas yo. También me das masajes. Cepillas mi cabello. Me tocas los labios con los dedos cuando crees que duermo y no me doy cuenta. Parece que después de todo no está tan mal, esto. Y tú cuidándome por las noches. Y estar ahí cuando toda mi familia viene, se lamentan, me hacen un pequeño show. Luego se van y te quedas. Te llama el médico diciendo que hay una nueva opción. Lo piensas un rato. Pero sientes que eso no está bien. Me han llenado de jeringas el cuerpo, ya antes. Alguna vez rechazaste el viaje hacia una clínica ubicada allá al norte. Te has cansado de todo lo que me dicen, de los químicos, de los tratamientos que me queman los pulmones. Así que haces como vimos en televisión. Tomas mi camilla, y corres, corres y corres. Evades, burlas a las enfermeras y los señores doctores. Salimos hasta la calle. Yo te veo al revés, desde abajo. Tienes una cara aventurera y segura. Y vamos a través de las aceras, y de pronto alzas los brazos, señalas el nuevo bazar. La mujer delgada que antes era gorda. Los niños de colores. Te miro, dices: Don’t worry beautiful. Me miras, te sonrío. Y supongo que seguimos, y sigues corriendo. No hemos encontrado ningún lugar llamado algo así como “Heartbreak wonderland”.
martes, 18 de noviembre de 2008
"Beauty and a widow"
domingo, 16 de noviembre de 2008
Dinámicas inofensivas del silencio I
viernes, 14 de noviembre de 2008
Arabesque


